La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Hechos son amores y no buenas razones.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Los mejores consejos, en los más viejos.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
La primera señora, la segunda escoba.
A la mujer y a la mula, vara dura.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
A cada día su pesar y su esperanza.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Al son que le toquen bailan.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Salud y pesetas salud completa.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Son más los días que las alegrías.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Del joven voy, del viejo vengo.
Hacer agua los dientes.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.