En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Al miedo plata; y al amor cariño.
La tierra que me sé, por madre la he.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Ni cenamos ni se muere padre.
Suegra, ni de caramelo.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Lo prometido es deuda.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Dios nos coja confesados.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
A la vejez, dinero y mujer.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
A quien mucho tiene, más le viene.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Cuentas claras, amistades largas.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Salud perdida, salud gemida.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Obras caritativas, esas son mis misas.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Males comunicados, son aliviados.