Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
A la ocasión la pintan calva.
Quien no ama no vive
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Escucha el silencio... que habla.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Cada uno con su humo.
Dios no se queda con nada de nadie.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Adulador; él es tu enemigo peor.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Nuestro gozo en un pozo.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Cuerpo descansado, dinero vale.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Entre salud y dinero, salud primero.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Bella por fuera, triste por dentro
La justicia cojea, pero llega.
El agraviado, nunca desmemoriado.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Jugarse hasta la camisa.
La paciencia es la llave del paraíso.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Quien anda mal, acaba mal.
Todo salto tiene riesgo.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.