A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
El que está en pié, mire no caiga.
A creer se va a la iglesia.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
El que la deba, que la pague.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
La necesidad hace maestros.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
La hambre no tiene aguante.
La ociosidad enseña muchas maldades.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Inflama más la comida que las musas
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
La cascara guarda el palo.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Pobreza, víspera de vileza.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
El que tiene buba, ése la estruja.
La magnificencia prestada, es miseria.
Una pena quita a otra pena.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Las malas nuevas, pronto llegan.