El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Llora tus penas y deja las ajenas.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Lo tragado es lo seguro.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
No hay dicha, sino diligencia.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Más vale odiado que olvidado.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
De desgraciados está el mundo lleno.
Ser un mordedor de pilares
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
La vida es una sorpresa continua
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
El dolor es antiguo
El vientre lleno aunque sea de heno.
De bajada todos los santos ayudan
A Dios, llamaron tú.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A falta de pan, buenas son tortas.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.