El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
A buey viejo, pasto tierno.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
El buen vino sin ramo se vende.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
La edad de oro nunca es la presente.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
El abad canta donde yanta.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Quieres taparle el ojo al macho.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Tripas llevan piernas.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Amar a todos, confiar en nadie.
La lealtad se paga.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Cazador, mentidor.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Lobos de la misma camada.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Por puerta abierta ladrones entran.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Casamiento malo, presto es concertado.
Llamame tonto y dame pan.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Donde no hay, los ladrones no roban.