Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Amor sin plata, no dura.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
El que no chilla, no mama.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
En Noviembre el frío vuelve.
Al engaño, con engaño.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
No conviertas en amigo al que has vencido
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Quien cerca halla, cerca calla.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Hombre anciano, juicio sano.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Lo poco, nunca dio mucho.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
El vino abre el camino.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
No hay medicina para el miedo.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
No hay mejor salsa que el hambre.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El ave canta aunque la rama cruja.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.