Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Nunca te apures para que dures.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Más se perdió en el diluvio.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Honra sin provecho la digo pecho.
El burro busca al otro burro para rascarse.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Calienta más el amor que mil fuegos
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Ya me cansé de descansar.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Contra gustos, no hay disgustos.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Más duro que sancocho de pata.
Quien más tiene, menos suelta.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
A la larga, lo más dulce amarga.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Contra el flato, bicarbonato.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.