De donde no hay no se puede sacar.
De casta le viene al galgo.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Hay que dar el todo por el todo.
Te casaste, la cagaste.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Bien o mal, casado nos han.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
De esta agua no beberé.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Quien no da nudo, pierde punto.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
En el menguante de enero, corta tu madero.
El que jura miente.
El roble como nace y el pino como cae.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
El oficio hace maestro.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Daño merecido, no agravia.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.