Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Sale más caro el candil que la vela.
La ocasión llega, llama y no espera.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
El hombre honrado a las diez acostado.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
Los extremos se tocan.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
¿Queres dormir al sueño?
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El maestro sabe lo que hace.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
La fiebre no está en la sábana.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
A la vejez aladares de pez.
Lo comido por lo servido.
La mejor forma de salvar la vida es corriendo.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Antes que el deber está el beber.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.