Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Primero son los presentes que los ausentes.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
El que no cae, resbala.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Quien dice lo que no siente, miente.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Amor comprado, dale por vendido.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Suegra, ni de barro es buena.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
No existen desgracias razonables
El borracho fino, después del dulce, vino.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Las obras, con las sobras.
¿Mirón y errarla?.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Ese no es santo de mi devoción.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco