La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Ayatola no me toques la pirola.
Esta lloviendo sobremojado
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Hablar con el corazón en la mano.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
El Diablo no se harta de romper suelas.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
O errar o quitar el banco.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
La obligación es primero que la devoción.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El amor no quiere consejo.
Nadie sabe para quien trabaja.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Es tiempo de vacas flacas
Hay que amarrar el tamal.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
En casa llena no hay mujer mala.
El que no te ama, burlando te difama.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
No todo lo que pendula cae
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Para presumir hay que sufrir.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.