Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Boca con boca se desboca.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
La letra, con sangre entra.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Una palabra deja caer una casa.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
La morena, de azul llena.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
La zorra se conoce por la cola.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
En caso de duda, la más tetuda.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Tiene la cola entre las patas
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Los sordos no oyen, pero componen.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Los reyes tienen los brazos largos.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Leer entre renglones.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
A largos días, largos trabajos.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.