Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Navarro, ni de barro
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
El que trae , lleva.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Quien bien ata, bien desata.
La cabra coja, junto a la casa trota.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Juan Segura vivió mucho años
Quien guarda halla, y quien cría mata.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Sé cordero y te comerá el lobo.
No hay como la casa de uno
Barba roja, mucho viento porta.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Bien o mal, junta caudal.
Cuatro ojos ven más que dos.
No ensucies donde comes.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Bien ama quien nunca olvida.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Lo que se da no se quita.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
La pisada del amo, el mejor abono.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.