La mala costurera, larga la hebra.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
De tal palo tal astilla.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
El que come tierra, carga su terrón.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Loro viejo no aprende a hablar.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Estás trabajando para el inglés.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Obras vea yo; palabras, no.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Hablen cartas y callen barbas.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Escribir despacio y con buena letra.
Boca sucia no habla limpio.
El pez muere por su propia boca.
Perro ladrador, poco mordedor.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Boca abierta, dientes de oro.
Peor es mascar lauchas
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Se llena antes el ojo que el papo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Pocas palabras son mejor.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
la ropa son alas.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Hablar bajo y obrar alto.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Llegar y besar, suerte es singular.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Las palabras no cuestan plata.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)