Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que mucho come, poco adelgaza.
La rata avisada, no muerde carnada.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Como pecas, pagas.
El gallo donde canta come.
A la larga, lo más dulce amarga.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
El que tiene narices, no manda a oler.
A barbas honradas, honras colmadas.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
A su tiempo maduran las brevas.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Quien mal cae, mal yace.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Ventana abierta, pajaro que vuela.
A ojo de buen cubero.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El trabajo es la ley y a todos agita.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
La sagre es más espesa que el agua.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El necio dispara pronto sus dardos.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..