Al leñador caza, y al cazador leña.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Lo que fuere sonará.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Parecer uña y carne.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Comida que escasea, bien se saborea.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Le di la mano y me mordió los dedos.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
El corazón es un guía que los pies siguen
Lo que va viene.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
De ensalada, dos bocados y dejada.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
A jugar y perder, pagar y callar.
El que escucha su mal oye.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Que mañana hay misa para los sordos.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Gallo viejo con el ala mata.
Hablara yo para mañana.
Probando es como se guisa.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
A mocedad viciosa, vejez penosa.