Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
La mentira busca el rincón.
Estoy como gallo en corral ajeno
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
La más fina mula, patea y recula.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
El que tiene más galío, traga más pinol.
La llaga sana, la mala fama mata.
Lo dicho, dicho está.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Tener un hambre de lobo.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Loquillo y los Trogloditas.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Hablar poquito, y mear clarito.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
pajero como tenedor de oveja.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Perro que ladra no muerde.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Con las buenas palabras nadie come.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.