Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Ayúdate que Dios te ayudará.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
De buena semilla, buena cosecha.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Buena razón quita cuestión.
Conquista el amor solo aquel que huye
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Pocas palabra y muchos hechos.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
El ternero recental no teme al tigre.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
El buen pagador no necesita prenda.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
A liebre ida, palos al cubil.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.