Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
No solo de pan vive el hombre.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Con el amor está el temor
El hombre casado, ni frito ni asado.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Al mal paso, darle prisa.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Mala olla y buen testamento.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Artero, artero, más non buen caballero.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
No te alabes antes de que acabes.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
El que mucho habla, mucho yerra.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Principio quieren las cosas.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Amigos pobres, amigos olvidados
El que no corre, vuela.
A quien habló, Dios le oyó.
Los celos ciegan la razón.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.