No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
El fraile, la horca en el aire.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Si ofendes serás ofendido
Más mato la gula que la espada.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Casarse bajo el palo de la escoba
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Los hombres son mejores que su teología
No todo es miel sobre hojuelas.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Mi secreto, en mi pecho.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
La fortuna es madrina de los necios.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
El tiempo lo arregla todo
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Al saber lo llaman suerte.