Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
El jorobado no ve su joroba
La envidia es carcoma de los huesos.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Más se mira al dador que a la dádiva.
La belleza siempre tiene razón
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
A jugar y perder, pagar y callar.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Ojo por ojo y diente por diente.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Quien da para recibir no da nada
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Remo corto, barca pequeña.
Más aburrido que mico recién cogido.
Quien sabe, sabe.