La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
El comedido sale jodido.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Callando el necio, se hace discreto.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Para presumir hay que sufrir.
La virtud loada, crece.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
A la virtud, menester hace espaldas.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
El que quiera honra, que la gane.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Aceptar un don, requiere discreción.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.