Costumbre hace la ley.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Las armas las cargan el diablo.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Qué bien canta María después de la comida.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Del tronco caído todos hacen leña.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Al dedo malo, todo se le pega.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Esa pregunta ni se pregunta.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Ni en pelea de perros te he visto
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
No seas mono, porque te bailan.
A la larga, lo más dulce amarga.
Es puro jarabe de pico.