El que araña y muerde, poco puede.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Nunca anochece donde se ama.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Lo dicho, dicho está.
Secreto de tres, secreto no es.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Más claro, agua.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Nada complicado da buen resultado.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El que asno nace, asno se queda.
Ausente, apenas viviente.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
A cántaro roto, otro al puesto.
Los difuntos, todos juntos.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Bebe y ata la bota.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
No saber ni torta.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
El abad canta donde yanta.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
El que caga duro y mea claro, no necesita médico ni cirujano.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.