Fiado se murió, mala paga lo mató.
Juego y paseo, solo para recreo.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
La prisa produce desperdicios.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Me importa un bledo.
La morena, de azul llena.
A las obras me remito.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
El sol siempre reluce.
Mayo ventoso, año hermoso.
A buena barbechera, mejor sementera.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Mojarse el potito.
Calva buena, luna llena.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Agrada y te agradarán.
Teta de noviciado.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Al freír será el reír.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Frio, frio, como el agua del rio.
De padres cantores, hijos jilgueros.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.