A secreto agravio, secreta venganza.
Jugar bien sus cartas.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Sal no se cuenta con que es salado.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Atáscate, que hay lodo.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Todo mi gozo en un pozo.
Lo raro es caro.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Cada uno se rasca donde le pica.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Carne puta no envejece.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Dar con la puerta en la cara.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
En puerta y en puente nadie se siente.
Chancho limpio nunca engorda.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Viejo es Pedro para cabrero.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Serio como perro en bote.
Cada cosa nace para su semejante.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Mano que te da de comer no has de morder.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Al potro que le alabe otro.