Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Cada cual es rey en su casa.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Lo malo nunca es barato.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Date buena vida, temerás más la caída.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Hombre canoso, hombre hermoso.
De pico, todos somos ricos.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Entre amigos no hay cumplidos.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Di mentira, y sacarás verdad.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
La ocasión asirla por el guedejón.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
El primer paso es el que cuesta.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Casa sin hijos, higuera sin higos.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
Dar en el clavo.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
A misa temprano nunca va el amo.