Quien pisa con suavidad va lejos.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Del necio, a veces, buen consejo.
El perezoso siempre es menesteroso.
Maña y saber, para todo es menester.
El hábito es una camisa de hierro.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
En la duda, ten la lengua muda.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
La buena obra, ella misma se loa.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Saber poco obliga a mucho.
El derecho de los pobres no es más que llanto
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
La muerte, al pobre no se atreve.
La fe no tiene miedo.
Bondad con hermosura, poco dura.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
El hombre honrado a las diez acostado.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
El ignorante al ciego es semejante.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.