Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Calma piojo que el peine llega.
La hambre no tiene aguante.
De la nieve no sale más que agua
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Querer matar dos moscas de un golpe
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Cuenta y razón conserva amistad.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Te quiero Andrés, por el interés.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El sol sale para justos y pecadores.
Para bien estar, mucho hay que andar.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Amor con hambre, no dura.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El arroz es el nervio de la guerra.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El trato engendra el cariño.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
De lo que come el grillo, poquillo.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
A un traidor, dos alevosos.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Una flor no hace primavera.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Lo que bien se gana, bien se guarda.