El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Tras la fortuna guía el favor.
A un bagazo, poco caso.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Más vale sudar que estornudar.
Manos blancas no ofenden.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Ante la duda, la más madura.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
El interés tiene pies y yo también.
Unos tanto y otros tan poco.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Quien limpia su caballo no es lacayo.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
No hables por boca ajena.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Sol puesto, obrero suelto.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
La edad de oro nunca es la presente.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Actividad cría prosperidad.