Hacerle a uno la pascua.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
El sol sale para justos y pecadores.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Buen moro, o mierda u oro.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
El cerdo siempre busca el fango.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Te casaste, te frego.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Buena es la linde entre hermanos.
A liebre ida, palos al cubil.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Boca de miel y manos de hiel.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Pan tierno, casa con empeño.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.