El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Mucho ruido y pozas nueces.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Peso y medida, alma perdida.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Cartas cantan.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Irse con la soga entre los cachos.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Que no te den gato, por liebre.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Palabras blandas te pondrán en andas.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Del viejo el consejo.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.