La Luna de Enero y el amor primero.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Trato es trato.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Más merece quien más ama.
Gente de montaña, gente de maña.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Para buena vida, orden y medida.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Al enemigo, ni agua.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
La intención hace la acción
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Oir a todos, creer a pocos.
Quien te adula, te traiciona.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
El primer deber del amor es escuchar.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Ama el sol, el que tiene sombra
Quien busca, halla.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
La muerte es puerta de la vida.
Ayer putas y hoy comadres.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
La mejor de todas las mujeres, es la que gusta a todos los hombres.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Paciencia y barajar.
La impureza, pesa.