Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
La cortesía exige reciprocidad.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Papel, testigo fiel.
A quien presta nada le resta.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Un buen día nunca se olvida.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Nunca con menores, entables amores.
Saber amar es mucho saber.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
El aburrimiento es una desgracia
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Donde mores no enamores.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
La confianza mata al hombre.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Al potro y al niño, con cariño.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
El vino y la verdad, sin aguar.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.