Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Ponga agua en su vino.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Una obra acabada, otra empezada.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Una abeja vale más que mil moscas
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Hablar por la boca del ganso.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
La moda no incomoda.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Hasta el rabo, todo es toro.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
En casa llena el loco no se apena.
Hablar más que lora mojada.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Mujer enferma, mujer eterna.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.