Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Disfruta solo los placeres del momento.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Malo vendrá que bueno me hará.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Junio brillante, año abundante.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Aramos, dijo la mosca al buey.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Que no me busquen porque me encuentran.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Gloria mundana es gloria vana.
El que no mira, suspira.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Tiempos pasados fueron mejores.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
La necesidad carece de ley.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
A perro macho lo capan una sola vez
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Real ahorrado, real ganado.
No dejar títere con cabeza.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.