La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Soñar no cuesta nada.
Donde entra beber, sale saber.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Un tropezón puede prevenir una caída.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Date buena vida, temerás más la caída.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Del que jura, teme la impostura.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Como chancho en misa.
No hay boda sin tornaboda.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El éxito sin honor es un fracaso.
El hablar bien, poco cuesta.
Jugarse hasta la camisa.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Bien está lo que bien acaba.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
La necesidad tiene cara de hereje.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.