O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Las indirectas del padre Cobos.
Algo es algo, menos es nada.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Cuidados ajenos, matan al asno.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Dar un cuarto al pregonero.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
No basta parecerlo, hay que serlo.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Esto es pan comido.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
A la guerra, con la guerra.
Cavas tu tumba con los dientes.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Muchos pocos hacen un mucho.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Tal para cual, Pedro para Juan.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.