La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
La viña y el potro, criélos otro.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
El amor es el premio del amor
A tal señor, tal honor.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Ser el último orejón del tarro.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
El yerro encelado, medio perdonado.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La mujer buena, inapreciable prenda.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
El cerdo siempre busca el fango.
El interés dueño del mundo es.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
Casa hecha, sepultura abierta.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Un hombre puede lo que sabe
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A misa, no se va con prisa.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Yerro es ir de caza sin perro.
La mujer rogada y la olla reposada.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Hablar a calzón "quitao".