Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
La tierra que me sé, por madre la he.
De la panza sale la danza.
El tiempo lo arregla todo
Costumbre hace la ley.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
La necesidad conduce a Dios.
Demasiada alegría es dolorosa
Debo, no niego; pago, no tengo.
Está como padre, que le llevan la hija.
Casa de muchos, casa de sucios.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
El que calla, otorga.
Torta en masa bien se pasa.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Un ten con ten para todo está bien.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Putas y frailes andan a pares.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
La pereza es la madre de la pobreza.