El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El que venga atrás que arree.
En hacer bien nunca se pierde.
Es como llevar leña para el monte.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Este batea y corre para tercera.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Hebra larga, costurera corta.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Los negocios no tienen ocio.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Me hizo sudar la gota gorda.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Músico pagado, contento pero desafinado.
No hay dicha, sino diligencia.
No hay doctrina como la de la hormiga.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
No se toman truchas a bragas enjutas.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Quien tiene tienda que la atienda.
Remienda paño y pasarás año.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Una buena bota, el camino acorta.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Un deportista más, un delincuente menos.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Zurcir bien es más que tejer.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
A amo ruin, mozo malsín.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Al amo comerle y no verle.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.