Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Volver a inventar la rueda.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Bien está el pájaro en su nido.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Guardado el dinero, no pone huevos.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Más honor que honores.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Es más molesto no tener nada que hacer que tener mucho que hacer.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El hablar mismo idioma.
Llegar y besar, suerte es singular.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Come para vivir y bebe para comer.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
La necesidad tiene cara de hereje.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Estás entre la espada y la pared.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.