Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Caridad con trompeta, no me peta.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
La vida mejora de hora en hora.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Las cosas caen por su propio peso.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Mucho apretar, listo aflojar.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Ama y guarda.
Ayunar, o comer truchas.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
La confianza mata al hombre.
Más se logra con amor que con dolor.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Dos testigos matan a un hombre.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El dedo malo, se corta y se vota.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Por unos pierden otros.