A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
La pasión embellece lo feo
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Fiate de Dios y no corras.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Esto son habas contadas.
Ser un mordedor de pilares
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
En carrera larga hay desquite.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Te casaste, te frego.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Llegar a la capada.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Mallorquina, puta fina
Dame para elegir y me darás para sufrir.
La muerte todas las cosas iguala.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Tras buen soplo, buen sorbo.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Cada cosa pía por su compañía.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
En camino largo, corto el paso.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Lo que está por pasar pasará.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.