Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Buey viejo, surco nuevo.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Cada cual ha de llevar su carga.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Quien mucho da mucho recibe.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Codicia mala a Dios no engaña.
Primero comer, que ser cristiano.
Nadie nace enseñado.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Dar un cuarto al pregonero.
A enemigo que huye, puente de plata.
Ligero como el ave de San Lucas.
El que persevera triunfa.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
A largos días, largos trabajos.
Suerte, y al toro.
Necio que calla por sabio que pasa.
Juntos en las duras y en las maduras.
Esto es el pan nuestro de cada día.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Dos capitanes hunden el barco.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
La muerte todo lo ataja.
El diablo nunca duerme.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.