Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Hijo de tigre sale pintado.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Al hombre de rejo, vino recio.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
El que da primero da dos veces.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El parir y amasar siempre empezar.
El enamorado es el camarada del alma.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Los hombres son mejores que su teología
Esa más viejo que Matusalén.
El que nace postrero, llora primero.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Hay de todo en la viña del Señor.
El uso es maestro de todo.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Fiate de Dios y no corras.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.