Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
No compra barato quien no ruega rato.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
No cuentes dinero delante de los pobres.
No de plata sino de barro.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
No fío, porque pierdo lo mío.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
No hay bueno caro ni malo barato.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
No hay cosa más barata que la que se compra.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
No hay don sin din.
No hay gallina gorda por poco dinero.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
No hay ningún rico que entienda a un pobre.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
No hay tan buen compañero como el dinero.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.