Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Quien prestó, perdió.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Donde lo hay, se gasta.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Buena mula, mala bestia.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Moda y fortuna presto se mudan.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Los hijos son la riqueza del pobre.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
La mano perezosa, pobre es.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Gana poco, pero gana siempre.
Haz favores y te los pagarán a coces.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Amor sin plata, no dura.
Lo que sea que suene.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Domingo, domingo, día de pingo.
A comida de olido, pago de sonido.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
A buenos ocios, malos negocios.
Plata en mano, culo en tierra.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.