El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
La fantasía es más veloz que el viento
Una buena mañana hace buena la jornada.
La muerte todas las medidas vierte.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Mujer muerte, siete a la puerta.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Madre no hay más que una.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Juntos en las duras y en las maduras.
A tal amo tal criado.
La virtud en sí es un premio
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
El gusto se rompe en géneros.
Buey hermoso, no es para trabajo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
La necesidad agudiza el ingenio.
El más fuerte teme a la muerte.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Al que da y quita le sale una jorobita.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Quien mucho da mucho recibe.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
La Cruz, la viña reluz.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Más pica espuela de celos que de aceros.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
La intención hace la acción
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
La experiencia es la madre de la ciencia.